Hemos hablado anteriormente de los tiempos del viñedo, y ahora estamos en una de las etapas más importantes del ciclo de la vid, que llega después de la floración: el cuajado.
Este es el momento en el que la flor fecundada se va transformando en un pequeño fruto, marcando el inicio del desarrollo del racimo. Es una fase delicada y decisiva, en la que factores como la temperatura, el viento o la lluvia tienen un papel fundamental. La viña se adapta constantemente a las condiciones del entorno y avanza paso a paso hacia la vendimia.

