En mayo, si las temperaturas a lo largo del año han sido las esperadas, el ciclo de la vid llega a una nueva fase: la floración.
Este es uno de los momentos más delicados y determinantes del ciclo, ya que marca el inicio visible de la futura cosecha. Durante estas semanas aparecen pequeñas flores que, con el tiempo, darán lugar a los racimos de uva.
No se trata de flores vistosas, ya que la vid no necesita atraer insectos para su polinización. Sus flores son hermafroditas y se polinizan a sí mismas.
En Finca La Estacada este momento se vive con especial atención, ya que unas condiciones climáticas estables y una floración homogénea son clave para garantizar el equilibrio y la calidad del viñedo. El trabajo en el campo se centra entonces en acompañar el proceso, observando la evolución de cada parcela y asegurando que el desarrollo de las flores se produce en las mejores condiciones posibles.

